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1 de diciembre de 2012

MIS DESAYUNOS EN LE PAIN QUOTIDIEN O...LAS DE CUARENTA

Hace aproximadamente un año descubrí esta marca en Madrid, LE PAIN QUOTIDIEN,  una panadería belga que elabora de modo artesanal y ecológico su pan y pastas para desayunar...y me enamoré...  
Y cuando en el escaparate del local justo enfrente de mi casa apareció ya tan familiar logotipo, y dos semanas más tarde inauguraron una nueva pastelería; pasó a ser mi fort post, mi oficina móvil, mis ratos a solas con una tartaleta de cerezas y un aromático capucchino, buscando mi inspiración.

Muchas de nuestras tertulias "only girls" pasan en LE PAIN QUOTIDIEN, y algunas de mis citas importantes también.

Hace unos cinco años no le veía a mi amigo C; todo un mito en este país, reconocido autor y periodista, libre pensador y filósofo,  sabio en cualquiera de los temas que una quisiera comentar, un MAESTRO.

Hablamos de todo: mis nuevos proyectos, sus viajes, la crisis, la corona, sobre los catalanes, de nuevo de mis proyectos, de nuestras vidas...

El asunto de relaciones personales siempre se convierte en el tema estrella hablemos de lo que hablemos, ya que representan un importante pilar en nuestras vidas, un pilar que nos hace felices o, todo lo contrario, provoca frustraciones y sentimientos de fracaso. 

El tema eterno de Relaciones personales.

Es curioso que siendo de aquí, un hombre español, como nadie conoce nuestra historia, cultura, peculiaridades del caracter nacional, igual halaga lo bueno, como critica lo que yo critíco a veces en conversaciones con mis compatriotas.

Y los dos estamos de acuerdo que hay una brutal diferencia entre las mujeres de 40 y de 30 años. Diferencias en todo. En como percibimos la vida y las prioridades, la escala de valores, las expectativas, relaciones de pareja, con los hijos, amigos, colegas.

Las de treinta lo quieren todo y, si es posible, para ayer. 
Son más guapas, más esbeltas, hasta más altas...cosas de nuevas generaciones.  Tienen prisa en vivir, en adquirir cosas materiales, llevar primeras marcas, viajar a destinos de vacaciones de moda, probar joyas que se llevan y están de moda, lucir bolsos que muestran el poder, calzar zapatos que hacen que la más pequeña resulta un monumento.

Las de cuarenta no es que sean indifirentes a las vacaciones, firmas de moda, y la estatura de su hombre ideal. Solo que guardan en su recuerdo lo más cálido de su cultura; lo que verdaderamente merece la pena, por lo que no es importante guardar rencores, lo que realmente merece la pena.

A los cuarenta, las de mi tribu y de mis orígenes, ya tienen a sus hijos casi mayores de edad, siguen siendo jóvenes de espíritu, se cuidan y se valoran. Y pisan fuerte, dejando atrás las dudas y los miedos, las heridas de anteriores rupturas. 

A las de cuarenta el duelo de lo que no pudo ser dura no más de una semana; y no pensamos demasiado en los que no piensan en nosotras. 

Mostramos generosidad a la hora de darle a alguien una segunda oportunidad pero no perdemos nuestro tiempo con la tercera (nunca funciona). 
Ya lo sabemos.

Las de cuarenta ven en el amor una faceta más que nos hace felices, un poco más que si no lo tenemos; pero ya no hay cabida para comeduras del coco preguntándonos en qué momento nos hemos equivocado. NO NOS EQUIVOCAMOS TANTO.

Las de cuarenta, ya tenemos cumplido nuestro programa vital en cuanto a la maternidad, al menos un matrimonio, feliz durante muchos años.

A los cuarenta ya no hay días grises, incluso cuando llueve. 
La vida y la experiencia le dan a la vida otro color, con matices  muy cálidos; donde no hay cabida para mucha decepción. 
Sabemos filtrar y seleccionamos mucho mejor; no experimentamos ni dejamos las cosas a medias. 

Por fin hemos aprendido a vivir.

Y mi amigo C. está de acuerdo.


Y sobre las de treinta hablaremos otro día, largo y tendido, y bien por cierto. :)