Mis visitas

5 de noviembre de 2011

EL AMANTE QUE QUISO SER AMIGO

Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.(Proverbio judío)


Nika y Jose se conocieron en la red, ¿dónde si no?  
Durante todo el verano estuvieron intercambiando mensajes vía messenger. 
No hablaban de cosas personales, solo temas superficiales. Por ser un intruso en Madrid con más de 10 horas diarias de trabajo, casi no conocía nada. 
Ella, todo lo contrario, a pesar de vivir en esta ciudad tan solo 7 años, la conocía a la perfección, tanto de noche como de día:  Sus restaurantes y locales de moda, exposiciones, teatros, sus rutas para paseos a pie, sus rincones más íntimos...
"Me encantaría conocer Madrid cogido de tu mano y que no me sueltes", - dijo él un día.
"Es todo un reto, hay que ganárselo a pulso" - respondió ella bromeando.

En otoño ella se trasladó a un nuevo apartamento, dejando para siempre su casa, parte de su pasado y sin opciones de  vuelta atrás  una historia de amor que no pudo ser.

El seguía con su nuevo proyecto en Madrid, muchas horas en la oficina y su estatus del "hombre divorciado, reservado y algo solitario en una nueva ciudad" que buscaba "una oportunidad de conocer a alguien especial y disfrutar juntos".

Y quedaron para comer un día que de nuevo coincidieron on-line.  

Fue a finales del mes de Diciembre, cuando el resto del mundo se preparaba para su fiesta del Fin del Año. 

Una noche loca donde las copas se mezclan con la pasión y por la mañana del día siguiente no sabes qué preguntar y desayunas en la cama en compañía de un nuevo amante, con el silencio absoluto.

No volvieron a verse hasta finales del mes de Enero. Él regresó de una ciudad en el Norte donde pasó las vacaciones con sus hijos; ella deshizo las maletas después de haber pasado dos semanas en Finlandia y una más para arreglar un poco el nuevo apartamento; sus libros se amontonaban por todo el salón a falta de nuevas estanterías.

Volvieron a quedar y esta vez ambos sabían cómo acabaría la noche. 
Ninguno de los dos quiso barajar otras opciones. 
Y asi al menos una vez a la semana durante dos meses más.
Han sido vistos en varios restaurantes de moda de la capital, hasta en un sitio les preparaban la misma mesa de fondo. 

El, siempre generoso y complaciente; ella, relajada y convencida que no tenía nada que lamentar, a pesar de que el divorcio se le complicaba mucho y el ex marido se echó atrás en el convenio económico. 
- ¿Qué te preocupa, por qué no me cuentas nada de tu vida? - preguntó Jose cuando  la llama consumío casi toda la cera de las velas aromáticas que ella puso por todo su dormitorio. - Quiero ser tu amigo, quiero que confíes en mi,- dijo algo ofendido por sus silencios.
- Jose, no eres mi amigo, eres mi amante y es mejor que esos conceptos no se confundan.- respondió ella y acarició su cara, paró el dedo en su  barbilla y atravesó su pecho, bajando la mano sospechosamente hacia su sexo.

El paró su mano y le contestó: ¿Por qué lo dices? ¿Cual es la diferencia?
- Yo no me acuesto con mis amigos; y para mí un amigo es aquel que se implica, se involucra, con quien puedo contar para bien y para mal.

- ¿Y no cuentas conmigo? ¿Por qué?

- Porque me has mentido que estás divorciado cuando tienes una relación y sigues con ella...por ejemplo... no creo que los amigos omitan esa clase de detalles.

Ahora era Nika quien le miraba fijamente.

- ¿Cómo lo sabes y desde cuándo? - Jose no supo disimular la confusión.

- Bueno, soy una mujer, no una muñeca hinchable sin cerebro. Nos vemos una vez a la semana siempre entre semana. Jamás se te ocurrió preguntarme u ofrecer algún plan juntos para un fin de semana; y que yo sepa, el regimen de visitas es de findes alternos... Y nunca me has invitado a tu casa...
Nika acertó en todo. Era inútil intentar inventarse algo.
- Bueno...es cierto que estoy divorciado de mi primera mujer pero vivo desde hace 10 años con otra, sin que firmásemos nada. Es una buena tía y no puedo dejarla pero también es cierto que nunca he estado enamorado, ni siquiera de la madre de mis hijos, asi que no te he mentido mucho.
- Mira, no me siento víctima de tu engaño porque lo sé desde algún tiempo y he decidido a tomármelo más o menos como lo tomas tú, algo de pasión, algo de emoción y nada más, así que no me pidas ser mi amigo, vas a fracasar.

Jose se ofendió pero no le dijo nada. Nunca antes se ha planteado nada parecido, por un momento se sintió con la necesidad de replicar, decirle que también era cierto que con ella, con Nika, por primera vez sintió algo desconocido hasta ahora: su ternura, su intuición, su mirada, sus manos, sus caricias, su entrega en el sexo, eran perfectas pero... ahí en el Norte había muchos compromisos: la antiguedad de una comodidad sin demasiadas preguntas, la educación de los hijos, los créditos aprobados con avales de su compañera...No era fácil romper todo aquello...

Pasó un mes más.
Nika seguía con sus proyectos, sus entrevistas de trabajo, sus amigas, sus salidas. Parecía que nada ha cambiado entre los amantes pero por mucho que Jose la sentía como parte de su vida,  más  marcaba  ella las distancias. El se sentía abandonado, aislado.
Hablando un día de una inauguración que organizaba Nika, él la preguntó si podía ir.
- ¿Para qué vas a ir si no conoces a nadie? - le dijo Nika.
- Me encantaría conocer a tus amigos, - sonrió él, -y verte en acción.
- En acción me ves en la cama, - dijo ella muy seria,- y no creo que a mis amigos les guste conocerte. Saben que salgo con alguien y saben que no está bien, asi que no te expongas.
- ¿Y no será que hay alguien entre ellos quien te tiene un aprecio especial, sabes, no me gustaría que hubiera alguien más?
Nika solo le miró, era obvio que cualquier comentario sobraba.

Y un par de meses más tarde Nika enfermó. Fue de repente, doloroso, una intervención quirúrquica por urgencias.


"Por favor, necesito me acompañes al médico de nuevo, tengo complicaciones" - decía un sms de Nika un viernes por la noche. Conociéndole a Nika era evidente que algo grave le pasaba, no solía bombardearle con los sms, es más, detestaba esa forma de comunicación.

En el sofa de su casa en Madrid se quedó medio dormida la mujer que le acompañó los últimos 10 años, que se encargó de la educación de sus dos hijos, a la que no quería ni la deseaba pero no sabía cómo justificar su ausencia ahora.  Ella vino a Madrid para pasar un fin de semana con su hombre.  
En el fondo sospechando que algo raro estaba pasando con Jose en los últimos meses. Y no quería salir a cenar fuera. Pidió una pizza a domicilio.

"No estoy en Madrid, lo siento" -  mintió Jose respondiendo al mensaje de Nika. 

Mintió, una vez más. Esta vez no le costó demasiado.