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30 de octubre de 2011

PALABRA DADA, PALABRA CUMPLIDA. KSENIYA 28 años (4 años en España)

 Al terminar el primer año de la Facultad de Psicología de la Universidad de Moscú para el inesperado asombro de sus padres y hermana mayor, Kseniya anunció que dejaba la facultad y se matriculaba en la Filología inglesa. Su padre, el socio fundador de un pequeño banco de Moscú, no tomó en serio las amenazas de su hija menor, encargó al día siguiente a su secretaría tres billetes de avión y una semana en el hotel de 5 estrellas en Grecia y le dijo a su mujer:
- Querida, te vas con las dos y le pones el cerebro a su sitio a tu hija menor, ¡está loca! Perder un año por una tontería.
Pero al regresar de sus vacaciones Kseniya se  matriculó en Filología inglesa y cinco años después le trajo a su padre el diploma con muy buenas notas.
- Y ahora, qué? Te vienes al banco al departamento de atención al cliente? – le preguntó el padre de familia el día de cumpleaños de su hija menor y entregándole un bolso de la famosa marca francesa con iniciales de su hija grabadas en uno de los bolsillos.
- Gracias papá pero no, quiero irme un año a España, a Madrid. He localizado un curso intensivo de español y quiero aprenderlo en el país de origen.
- Ok, dile a mi secretaria que se encargue.- respondió su padre. No le disgustaba la idea de que su pequeña heredera siguiera sus estudios fuera del país. Esa era la moda en Rusia.
          Así en Octubre de 2007 Kseniya aterrizó en Madrid.
La conocí varios meses más tarde, cuando buscaba traductores free-lance para asistir a mis clientes durante el XVIIIº Congreso Mundial de Petróleo. Me llamó y quedamos para conocernos.
En Moscú posiblemente ni se maquillaba pero en España su belleza era tan fácil de resaltar: rubia, de ojos verdes, esbelta, muy arreglada, ropa y accesorios de primeras marcas "Made in Italy"; maquillaje casi invisible  impecable, muy natural; tímida y muy educada. Eso sí, con cierta adicción al chat de su Blackberry. Pero algún defecto tenía que tener para ser real.
Pasados unos meses con mayor confianza quedamos para comer y me contó su desamor o, mejor decir, su increíble mala suerte con los chicos españoles.
Era evidente que una chica así no puede no llamar la atención, y sin duda, esa era la pregunta que le hacían todos: ¿Dónde está el fallo? ¿Por qué no tienes novio?
- La verdad, me da verguenza comentarte eso... Conocí a uno hace unos meses, salimos varias veces y me propuso hacer un trío con su ex novia. Y no le volví a ver nunca más. !Qué pervertido!
- Vaya, lo siento. - Sin juzgar al novio liberal pensé en lo frustrante que le puede resultar a una chica sola en un país que no es suyo vivir ese tipo de experiencias...
-         Mira, - me contaba, - he pasado una época sin salir con nadie y de nuevo he conocido a un chico, Victor, muy agradable, educado, bien vestido. Trabaja en el negocio familiar, un hotel de 5 estrellas. Es cocinero y termina muy tarde. Me llama para quedar a partir de las 12 y yo no puedo trasnochar todos los días, tengo clases. Cuando nos vemos, les llaman sus supuestas amigas o sus ex novias. Las  atiende a todas y tarda en colgar;  y luego me cuenta los detalles de sus rupturas o cosas que les ocurren! Y cuando le dije que no me interesaba, se ofendió. Dijo que me lo contaba porque teníamos confianza…
     Pero yo paso de esa confianza, me da igual, el pasado lo es, su pasado… Su presente soy yo y quiero que me lo demuestre. Me ha contado cosas de su familia, resaltando lo material, sin que le preguntara nada. Me viene a buscar con un Porche carísimo regalado por sus padres, paga en restaurantes con billetes de 100€… No entiendo para qué tanto teatro y tanta exposición de su poderío. Es obvio que no viva en Vallecas, que es de una buena familia, pero a mí tampoco me encontraron en un cubo de basura. No veo necesidad de competir con él, demostrarle lo que tiene mi familia... Al fin y al cabo, son sus logros, no los míos...
-  Y por qué no le dices que cosas son importantes y relevantes para tí, - pregunté yo a Kseniya.
     - Por qué en el fondo le da igual, para Victor lo importante es aquello que así lo considera él; sus ideas, sus propuestas, sus planes... Y sabes, es curioso...Promete cosas para que las hagamos juntos: que si nos vamos a navegar, de si me invita con sus amigos a no sé qué sitio, o me ha preguntado qué voy hacer en Navidades ya que me quiere invitar a su casa.
-         - ¿Y qué te molesta? ¿Que es tan presumido? Es un hombre y los hombres se parecen mucho a pavos reales, les gusta lucir...- sonreí para suavizar el tema pero kseniya permanecía seria y algo preocupada... - Bueno, son cosas de la edad, no es muy maduro pero al menos se lo está currando en el restaurante, no solo se gasta el dinero de su padre…
-         No, no, - replicó Kseniya, - me refiero a que habla mucho, demasiado y luego no hace nada, ni nos fuimos a navegar, ni me presentó a sus amigos, ni tampoco ha vuelto a mencionar la cena de Navidad. Tu sabes que a mí me da igual, pero si lo dices, cumple, caramba, o es que su lengua no tiene huesos???
Al final rompieron, mediante un sms. 
Un Domingo de Diciembre, después de haberla dejado colgada con un plan de ir fuera de Madrid, primero se inventó un resfriado y se disculpó, y dos horas después mandó un segundo sms: “Kseniya, tenemos intereses y puntos de vista muy diferentes, eres demasiado seria y exigente y yo quiero vivir la vida y disfrutarla sin presiones. Que tengas buena suerte. Victor"
      Ocurrió dos días antes de la Navidad. El lunes siguiente Kseniya pagó con la tarjeta de su padre su billete y se reunió con toda la familia en Suiza, para esquiar con su hermana y sus primos y celebrar la entrada del Año Nuevo.
No le conocí a Victor, así que no quiero ni debo juzgar. Es obvio que no lo hizo bien y es evidente que habló más de la cuenta, más de aquello que realmente pudo demostrar con hechos. 
Y ella, la hija de su padre, un hombre íntegro y serio, que informa cuando las cosas ya están hechas y organizadas, proyectó en su noviete español la seriedad  de su padre, un hombre de palabra, responsable, que ha vivido por y para familia, cuidando a la vez de tres mujeres de su vida. Un competidor difícil de igualar o superar.
       Kseniya  aprobó el examen DELE, nivel superior del español para extranjeros, el siguiente año cursó un sofisticado Master en dirección de empresas de la industria de la moda, ha sido contratada por el Ministerio de Defensa para dar clases de inglés a los altos mandos del contingente militar español que relevaba a sus compañeros en Afganistán.
En la actualidad da clases de inglés y ruso, hace traducciones para empresas, y sigue soltera y sin novio.