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30 de noviembre de 2012

AMOR "A LA RUSA"

Los sociólogos del Instituto RAN, de la Academia de las Ciencias de Rusia, realizaron un estudio sobre los ideales y las formas de amar y han  tratado de cuantificar cómo se ama en Rusia. 

El estudio, cuyas conclusiones quiero compartir con vosotros, pone de manifiesto los sueños y las aspiraciones de los ciudadanos rusos en este ámbito. 
Y debo reconocer que recopilar todos estos datos no ha sido una tarea fácil. 

La mayoría de los entrevistados reconocen no tener costumbre de compartir sus pensamientos de índole personal e íntima que solo les atañe a ellos con desconocidos;  más de un 50% reconocen nunca haber hablado sobre el tema de manera abierta, compartir sus opiniones tan íntimas y personales.
Se pone de manifiesto una vez más el caracter reservado de los rusos, de diferenciar tajantemente entre lo personal y lo público.



¿Hasta qué punto es importante la familia?
Prácticamente todos los rusos (99 %) dicen que la familia para ellos es importante. De ellos, un 90 % precisa que es "muy importante".

El 48 % ya tiene una familia feliz, y un 42 % considera que puede formarla. 

Tan solo el 9 % dice estar convencido de que ya no podrá formar una familia feliz. 
Al mismo tiempo, el 61 % de los encuestados cree que su familia es feliz y solo el 4 % contestó que las relaciones en su familia son malas.

¿Cuántos niños debería tener una familia? 
La cifra media es un mínimo de dos. 

Por su parte, un 25 % querría tener solo un niño, un 59 % dos y un 16 % más de dos. 
Las personas que sueñan con una familia numerosa, suelen ser que o bien consideran que sin ella la vida es "incompleta", o que son capaces de mantener a su familia. 

El mito de que "los ricos no quieren niños" es completamente falso. 

La gente con ingresos altos declara que desea tener muchos niños, más que el resto. 

Pero, el principal estímulo son las buenas relaciones y un buen ambiente en la familia.

¿Qué pasa con las relaciones íntimas?
Menos de la mitad, el 44 % de los rusos, valoraron su vida sexual como "buena". 

El 12 % dijo que les iba "mal". 

La valoración negativa de las mujeres fue el doble que la de los hombres, un 16 % frente a un 8 %. 
El nivel de educación influye y no de forma positiva. 

Es más común que la insatisfacción aparezca en las grandes ciudades y entre gente casada. 

Mientras que los casados que viven en ciudades más pequeñas en la mitad de los casos (51 % ) no sufren de falta de armonía.

¿Qué es lo que influye en la armonía en la cama?
El matrimonio oficial no influye demasiado en la vida sexual de los rusos. 

Definían como buena su vida sexual un 54 % de los oficialmente casados, un 49 % de parejas de hecho y un 62 % de los no casados con pareja estable. 

En cambio: entre los solteros, divorciados y viudos este indicador era de 37, 19 y 18 % respectivamente.
Al parecer, para que haya armonía en este área, a menudo hace falta tan solo ganar más y no discutir por nimiedades. 
La relación es fácil de ver: para el 78 % de la gente con buenas relaciones en la familia todo está bien, incluida la vida sexual, para el 80 % que define las relaciones como "satisfactorias" tienen también una vida sexual muy regular.   
El 71 % de las familias con altos ingresos declaran estar satisfechos con su vida sexual. 

Casi todo el mundo (90-93%) que está contento con su situación material define sus relaciones con la gente cercana como buenas. 
Entre los que consideraban su bienestar como "satisfactorio", este era de entre el 53 y el 57 % y entre la gente que se consideraba pobre o con poco dinero era de entre el 30 y el 49 %. 
Es interesante que la mayoría de los rusos consideran que su vida familiar es feliz, independiente de la calidad de su vida sexual. 

Los sociólogos concluyen que simplemente para muchos rusos lo más importante no es la armonía sexual, ni siquiera la comodidad espiritual a la hora de formar una familia. 

Hay objetivos comunes: satisfacer las necesidades básicas, la educación de los hijos, la sensación de seguridad, la posición y reconocimiento social. 

¿Cuál es el ideal?
Los ideales, para los heterosexuales, son distintos en el hombre y en la mujer, entre los habitantes de las megalópolis y los de las aldeas perdidas, entre los ricos y  no tan ricos. 

A pesar de lo cual los sociólogos se han arriesgado a hacer algunos "retratos colectivos" de los hombres y las mujeres ideales para los rusos.
El modelo de hombre que ocupa el primer puesto, el más extendido, corresponde al 'hombre firme, decidido, capaz de asumir responsabilidades por su compañera y futura familia'

Un 19% de las rusas hablan de él. 

Da igual que este hombre no posea una gran fortaleza física o una gran belleza, pero que sea capaz de mantener a su familia, que sea inteligente (con buena formación universitaria) y no tenga malos hábitos, que sea razonablemente atractivo, fiel e íntegro.
El segundo puesto, con un 16 % de los votos, lo ocupa el 'hombre hogareño'

Posee una salud poco común, es fiel a su esposa o compañera y le gustan los niños. Es muy hogareño y no tiene malos hábitos.
El tercer lugar, con un 15 %, aparecen dos tipos de hombre:
3.1.El 'alma de la fiesta': inteligente, sexual, con buen sentido del humor, en una palabra, la pareja ideal para 'salir por ahí'. 

3.2. El perfecto "compañero sexual": fuerte físicamente, atractivo, sexualmente activo y que además pueda mantener económicamente a la mujer.

'El hombre macho', es el sueño de tan solo de un 13 % de las rusas. Fuerte, seguro de sí mismo, no beba ni fume, y si pasa algo, que dé la cara.




Las cualidades más importantes son:
Hombres sobre el hombre ideal: 67% fuerza física, 35% inteligencia, 33 % ausencia de malos hábitos. 

Hombres sobre la mujer ideal: 69 % físico, 48 % sexualidad, 31 % fidelidad en el amor.


Mujeres sobre el hombre ideal: 53 % fuerza física y salud, 42 % ausencia de malos hábitos, 35 % capacidad de mantenerla económicamente.

Mujeres sobre la mujer ideal: 66 % físico, 34 % sexualidad, 27 % que quiera a los niños.


Para una de cada diez rusas, el ideal es el 'hombre trabajador'. 
Un hombre sano sin malos hábitos, capaz de mantener a su familia. 

Más o menos el mismo porcentaje definen a su ideal como una mezcla de "fuerte e inteligente" y por supuesto que no beba.

El ideal masculino, por cierto, difiere enormemente dependiendo de lo que pregunten los sociólogos.  

Los hombres piensan sinceramente que las mujeres quieren verles como 'machos' y no comprenden que esto atrae mucho menos. 

Por lo que la demanda de 'trabajadores' y 'fieles' supera enormemente la oferta. 

En las grandes ciudades la mayoría aprecia al 'alma de la fiesta' mientras que en el campo es al 'hogareño'. 

A las mujeres solitarias o viudas les resulta más cercano un compañero 'fiel' que un sex symbol.

Por su parte, para un 25% de los rusos la mujer ideal es la que responde al perfil de 'alma de la fiesta': atractiva, sexy, inteligente, segura de sí misma y con sentido del humor.

Un 20% define su mujer ideal como una mujer 'hogareña': fiel, casera, buena y que ame a los niños. 

Lo cierto es que esta misma cualidad de hogareña es poco importante para los habitantes de las grandes ciudades, dos veces menos que para el resto de los rusos (12 % frente al 21-35 % del resto). 

Para otro 20% de los encuestados el ideal es bastante sencillo: 'una mujer sin malos hábitos'. 
Aquí, de nuevo son mucho más tolerantes los habitantes de las ciudades de más de un millón de habitantes. 

El ideal del 15 % de los rusos es una 'ama de casa moderna': atractiva, sexy, casera y además que se mantenga en forma y que le gusten los niños. 

Un 10% de los entrevistados considera ideal la mujer 'femenina': fiel, atractiva, sexy y buena madre. 

Y cierra el ranking el tipo de 'pareja sexual': esta mujer (bella, sexy y con buen carácter) es considerada como ideal solo por el 9 % de los rusos.

Pero los puntos de vista son muy diferentes dependiendo a qué tipo de hombre/mujer ideal se refiera. 

Es decir, las exigencias son distintas para el marido o la esposa que hacia el ideal "en general". 

Si para el hombre, la mujer ideal debería ser ante todo hermosa y sexual, por el contrario, la mejor esposa debería, ante todo, ser amante de los niños, casera y fiel. 

Lo mismo pasa con los hombres. 
Las cualidades que se valoran en general son la fuerza, la belleza, la sexualidad, etc... 

Pero para el matrimonio se busca a alguien que pueda mantener a la familia, que no beba ni fume, que no tienda a la infidelidad y que quiera a los niños.

La combinación más reveladora está en la "inteligencia"(relacionada directamente con la inversión en su formación univarsitaria y profesional). 

Para un 33 % de las rusas es una característica del hombre ideal

Aunque para el marido perfecto, la inteligencia es la mitad de importante (16 %).  Y viceversa. El hombre ideal no tiene porque amar a los niños (7 % de los casos). Mientras que esta cualidad se multiplica por cinco en el marido ideal (31%).
Y solo la bondad, en opinión de los rusos, es necesaria para todos por igual, para cualquier persona independientemente de su estado civil.



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27 de octubre de 2011

NOSOTRAS, LAS SOBREVIVIENTES

A partir del verano de 1992, un año después de la desaparición de la Unión Soviética, surgieron las agencias turísticas que relevaron a la agencia turística estatal y  monopolista “Intourist” y empezaron a repartir países haciéndose con el control de los destinos turísticos, copiando el formato vacacional que ya existía en el Europa Occidental de vuelos charter que cada fin de semana a decenas aterrizaban en Barcelona, Alicante y Málaga y un par de años más tarde en Tenerife.

Y fueron estas ciudades, Barcelona, Alicante y Málaga que sirvieron de punto de partida y creación de nuestra comunidad en España que hoy en día cuenta con unas 50.000-60.000 personas, residentes legales en España, de los cuales un 72% son  mujeres, y del total de las mujeres un 68% son jóvenes entre 26 y 34 años, universitarias, solteras y sin hijos.(1*)

El cálido clima, la calidad de vida, los precios razonables y hasta baratos de ropa y de calzado en lo que las rusas se gastan mucho dinero,  las facilidades para legalizar su situación en España presentando una oferta de trabajo que a finales de los noventa las empresas exportadoras españolas  hicieron a miles de mis compatriotas,  la campaña de la regularización masiva de extranjeros de 2005;  el carácter español abierto, confiado y tan humano que a veces roza lo inocente, fueron factores principales que convencieron a mucha gente quedarse en España y montar aquí su nueva vida. Un país donde “nunca pasa nada”.

El aspecto físico de una mujer rusa, de piel blanca, pelo rubio y ojos claros, sus tacones hasta en la playa, uñas arregladas, ropa tremendamente femenina y bien combinada, llamó mucho la atención del hombre español, que  hace años descubrió gracias a las turistas suecas el destape y el sexo desenfrenado; encontraba en ese tipo de mujer su ideal, esa fantasía que todo hombre en algún momento de su vida anda buscando.

Por el otro lado el contraste entre la liberada mujer española, su incorporación en el mercado laboral, sus ansias de independencia, de  triunfar en lo profesional demostrando al hombre que son  iguales, hizo que el hombre optó por una alternativa, más callada, menos agresiva en relaciones de pareja, menos mandona, más femenina,  y más cosas olvidadas en este país, que uno se imagina e idealiza para convencerse que así será feliz…

En relaciones de pareja una eslava tiene muy asumido su rol del componente “débil” en la pareja que necesita ser cuidad y protegida por su compañero, en cierto modo guiada por él;  ella  permanece en un discreto segundo plano, no compite con su hombre, no pretende quitarle sus funciones sociales, no dirige un Ministerio de defensa ni patrulla en oscuridad en un país en guerra.       

Tenemos tan asumida la igualdad y a la vez las diferencias objetivas entre un hombre y una mujer por capacidad y delimitaciones físicas, por eficiencia de hacer ciertas cosas con mayor dedicación que no nos es necesario estar  reclamando nuestros derechos cada dos por tres.

Antes de que las feministas me llamen machista y retrógrada quiero subrayar que no defiendo el patrón de conducta de una mujer que parece sumisa  y conformista, aunque en realidad  más que sumisión o conformismo, son muestras de sabiduría en amor: paciencia, tolerancia y la capacidad de perdonar, no dar ni prestar la mayor importancia a ciertas cosas en la vida de la pareja que en España saltan a primera de cambio acompañadas con el tan frecuente “Que te aguante tu madre”.

Me limito a  exponer aquello que debido a una serie de costumbres y tradiciones  históricas, culturales y sociales se ha convertido en el carácter nacional  y, al cruzar fronteras de un mundo más avanzado en los derechos de un hombre y la mujer, en lo que implica la igualdad entre unos y otras, ha impactado  tanto a unos como a otras, creando nuevas alianzas llamadas “parejas mixtas”.

Curiosamente hoy en día en Rusia hay muy pocas mujeres políticas, de estas mujeres de bandera cuya voz importa y cuyas opiniones cuentan para promover la libertad y los derechos de la igualdad, anunciar la necesidad de implantación de nuevas leyes,  defender a la mujer conforme esta se incorpora en las facetas de la vida que antes estaba dominada por los hombres. El mundo machista,  basto y hasta violento del hombre ruso aplasta esas inquietudes pero con cierta  benevolencia  sin que se sientan amenazados permite que se desarrollen las iniciativas emprendedoras.

Así que no hay nada sorprendente en que una mujer rusa,  aterrizada con una maleta, a veces con un hijo cuyo padre desaparece para siempre al firmar el divorcio, en poco tiempo se convierte en una emprendedora y una mujer de éxito. De esas que hablan poco, cocinan rico y nunca les duele la cabeza,  y aunque no hubiera un buen hombre en su vida, son capaces de salir adelante sin el apoyo de su familia ni amigos que quedan muy lejos y sacar adelante a sus hijos, darles una buena educación y formación y convertirles en seres competitivos, unos  sobrevivientes natos.

(1*) Estadísticas facilitadas en el 2005 por el Consulado General de Rusia en Barcelona