SINOPSIS
Tiempos nuevos pero valores de antes… Los verdaderos, que merecen la pena para que nuestra protagonista, una mujer de hoy, una pieza en el juego del destino que a veces es cruel y a veces con mucho sentido de humor, esté dispuesta a sacrificarse, luchar contra las adversidades sin perder su esencia, su capacidad de compasión, bondad, solidaridad y amor.
La novela es sobre el amor, la amistad y lealtad, valores humanos que tanto se añoran por hombres y mujeres de hoy. La novela es sobre una mujer del Este de Europa que se ve obligada por unas dramáticas circunstancias personales salir fuera del país; que lejos de su tierra no pierde el arraigo a sus raíces, no cambia sus convicciones, obtiene una enriquecedora experiencia de vivir en el Occidente, conoce el diferente modo de ver la vida y las relaciones; con el don de observadora irónica describe las diferencias socio-culturales entre dos países y sus gentes; comparte su historia y sus vivencias con el lector.
...La jóven protagonista, Marina, aterriza en Barcelona con su hija pequeña Nika para incorporarse en un nuevo departamento de expansión y exportación de una gran empresa nacional. Conoce un atractivo directivo de la empresa y empiza una historia de amor que se ve truncada por nuevos detalles del pasado, la misteriosa muerte del marido de Marina en Moscú, Konstantín. Marina junto con su mejor amiga desde la infancia, Elena, investigan por su cuenta las circunstancias de la tragedia y descubren datos que desconoce la investigación...
El argumento, así como todos sus protagonistas, lugares y circunstancias son inventados por la autora.
* * *
Al oír a su cuñado Vadím, Marina se sorprendió. El hermano mayor de su marido ni siquiera vino a la boda justificando la imposibilidad de compaginar las fiestas familiares y la educación de sus mellizos; llamaba poco y siempre hablaba solo con Konstantín, su marido, que cariñosamente llamaba Kostik.
Marina se acostumbró al extraño hábito de su cuñado. Aunque algunas veces bromeaba que Vadím y Svetlana tomaron su paternidad de modo como si fueran los únicos padres en el mundo con dos biberones a la vez y dos paquetes de Dodotis que cambiar… Esa experiencia, según el hermano mayor de Kostik no les permitía hacer lo que les daba la gana, antes que cualquier cosa eran padres y muy responsables…
Sin embargo Marina y Kostik vivían su vida familiar de otra menera, entre dos ciudades, dos grandes capitales; compartían intereses, tenían hobbies, viajaban. A pesar de su juventud han estado tres veces en el extranjero, Turquia, Suecia y España.
En España estuvieron con su pequeña Nika que heróicamente agunató todas las excursiones con sus papás.
Marina era una excelente anfitriona, cada vez que Kostik regresaba de Moscú organizaban una fiesta para sus amigos, que eran muchos y muy diferentes. Ambos disfrutaban mucho de su compañía y de los que querían. Ningún resfriado infantil, ni rodillas con heridas por caídas inoportunas fueron motivo para quejarse. Ambos vivían su vida en pareja y su paternidad con alegría y felicidad… Que nunca iba a terminar. Así lo decidieron cuando Kostik compró las alianzas y encargó el grabado, el mismo para los dos: "Para siempre", de aquello ya unos cuantos años...
- Маrina, ha pasado algo horrible, - con una voz demasiado ronca dijo Vadím. Tienes que venir de inmediato a Moscú, se trata de Kostik…ha muerto…se ha matado…
Sus ojos no vieron nada más, solo la oscuridad. Se recuperó tendida en el suelo con el telefonó colgando y el sonido de una llamada cortada a miles de kilómetros en su oído. Intentó levantarse lentamente para colgar el teléfono. Parecía que su cuerpo ya no era suyo. Estaba paralizada.
- Кostik! –intentó gritar pero el grito se convirtió en un sordo sonido…
- No puede ser, ahora no, no me lo puedo creer!
Cerró con todas sus fuerzas los ojos, sacudió la cabeza como si quisiera alejar la trágica noticia de sí, no dejarle entrar… No podía llorar, ni gritar, no podía hacer nada, se deslizó de nuevo por la pared, se sentó en el suelo, tapando su cara con las manos.
El sonido de una nueva llamada rompió el silencio.
- Nena, suena estúpido pero ¿estás bien? Lo siento, lo siento muchísimo…- esta vez ella no reconocía la voz de Vadím.
-¿Quién es?
- Soy Vadím…
- Vadik, por Dios! ¿Qué ha pasado? ¿De qué murió Kostik, ¿cuándo? ¿cómo? Si tiene solo 29 años!
- Solete, ni yo mismo estoy al tanto de los detalles, me ha llamado su amigo de la mili, Osetróv. El y Kostik habían quedado para ver algo, no sé, algo sobre no sé qué terrenos… Kostik se fue con su coche de madrugada, llovía mucho y de frente vino un camión…. Hay testigos, una pareja de jubilados, bajaron del coche, intentaron sacarle, desde su móvil avisaron la ambulancia… En fin, es una tragedia terrible, te espero en el aeropuerto, avísame del número de tu vuelo.
LA HIJA DE PAPÁ
A sus casi 3 años Nika comprendió el gran secreto de su padres y de la educación en general: hacer las cosas exactamente como las hacen los adultos y nunca te equivocarás. Imitando gestos de su madre, sus movimientos Nika cogía y tirba las fotos que su madre extendió en la alfombra.
- Papito, mama, mi papito, Nika… su pequeño dedo con diminuta uñita de color rosa pálido seguía los rostros de sus familiares más cercanos y tan queridos…
- Yayo!, Papito! Papito! Papito! – con gran emoción Nika agarró una foto que sus padres hicieron hace algo menos de dos meses en Port Aventura.
- Gatita, ten cuidado, no me la rompas, ¿me la dejas por favor? – Маrinade su pequeña y estiró de la foto que ésta tenía en sus manos, y acarició con ternura los ricitos rubios
- RRRRegalo! – Nika tardó en aprender la “R” y la subrayaba en todas aquellas palabras donde figuraba esa letra tan difícil. La pronunciaba con tanto esfuerzo como si de un sonido de avión se tratase… le costó tanto aprenderlo…
A la pequeña Nika le fascinaba hacer regalos a los suyos. Ella y su adorable Papik inventaron un juego, ella era su Reina, y él su leal siervo que cumplía los caprichos de su Majestad por muy imposibles que parecesen. Nica adoraba ese papel y adoraba a su papik por seguirle el juego. Le regaló los pendientes de mamá y el reloj firmado por el Jefe del Estado Mayor de su abuelo, o le entregó una de sus sandalias, si hubiera encontrado la segunda, sería un doble presente, los frascos de perfume vacíos que coleccionaba la abuela… Regalaba de todo corazón… y retiraba de nuevo las entregas, al fin y al cabo era la poseedora de todos los tesoros!
- Te rrrregalo…! – insistía Nika al ver que su madre no se apresuraba en recibir su regalo y se quedó pensativa sin hacerle caso a su Majestad.
– Rrrregalo, rrrregalo…y tú dame las grrrracias!
- ¿Gracias mi amor, quién es ese, eh?
- Papito, papito, - una sonrisa envadió la carita de la pequeña. Sus dientes blancos, tan iguales y bonitos, como si de un anuncio publicitario se tratase, hacían más hermosa a la pequeña Reina. - Аdióssssssssss!
Hizo con la manita hacia la puerta de entrada como si se despidiera.
Al volver de España, donde Kostik no dejaba de torturar a Marina preguntándole que significaban las palabras en los nombres de las calles, platos en los reaturantes, títulos de los periódicos, toda clase de objetos en la tienda de pesca submarina, le juró solemnemente a su mujer que pronto aprendería el español, si no tan bien como ella, pero para que se le entendiese en los sitios bien y como muestra de su buena voluntad le enseñó a su hija decir un último ADIOS, gracias que la palabra no contenía la odiosa “R”…
Así se despidieron hace casi tres semanas, cuando Osetrov le llamó desde Moscú que necesitaba la presencia de Kostik para cerrar un trato.
- Adiós mi Reina! - Le dijo a su hija y se incinó en una exagerada reverencia y le dio un lárgo y húmedo besó a Marina.
- Adiós, Papito, - se rió la pequeña.
El estado de relajación después de un fantástico viaje a la Costa Brava fue interrumpido. Kostik se fue de madrugada con el primer vuelo a la capital, no llamaba mucho por estar liado y ahora…se mató en un estúpido accidente… El beso y aquel Adios resultaron ser últimos…
